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Bebé de 0 a 4 meses

Babero con ovejita

Jirafa

Ovejita negra

1ª ETAPA: De 0 a 4 meses

A. ALIMENTACIÓN

1. INTRODUCCIÓN

Una correcta nutrición durante la lactancia es fundamental para un buen desarrollo del niño. Los primeros meses de vida constituyen el período más crítico y vulnerable del bebé; cualquier anomalía en el alimento administrado o en las funciones digestivas o metabólicas, tendrá consecuencias negativas inmediatas o futuras sobre el crecimiento y desarrollo del niño.


2. NECESIDADES NUTRICIONALES

Resulta muy difícil precisar cuáles son los requerimientos nutricionales exactos de un niño determinado. Éstos pueden depender de muchos factores tales como metabolismo basal, velocidad de crecimiento, actividad física, características climáticas y térmicas ambientales, posibles situaciones patológicas y por supuesto aspectos peculiares de cada niño. Dichos requerimientos se mueven entre márgenes relativamente amplios y además la ingesta puede variar mucho de un día a otro en niños completamente sanos y con un desarrollo normal. Los requerimientos nutricionales que actualmente utilizan los pediatras están basados en el último informe elaborado por el Comité de Expertos de la FAOOMS- ONU, las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, los informes del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) y la última edición de los aportes e ingesta aconsejados por el Consejo Nacional de Alimentación de Estados Unidos. A continuación, podemos ver con detalle las necesidades nutricionales básicas según los mencionados informes:

  •  Necesidades de agua
    El agua es esencial para los lactantes, de hecho sus necesidades son proporcionalmente superiores a las del adulto. Durante sus primeros meses de vida, el bebé puede experimentar pérdidas de líquidos al presentar vómitos, diarreas, sudoración e hiperventilación. A esto hay que añadirle la inmadurez de sus riñones que no le permiten concentrar la orina, a diferencia del adulto.
    Por ello, es importante aportarle una cantidad de agua suficiente para que el metabolismo hídrico quede perfectamente regulado, es decir, que la ingesta nivele las pérdidas. Las fuentes principales son agua, leche e infusiones. Durante el primer año, las necesidades son aproximadamente de 150 ml por kg de peso al día, y a partir del segundo año dichas necesidades disminuyen.

REQUERIMIENTOS DE AGUA EN EL LACTANTE
Edad Peso en Kg Agua (ml/24h) Agua (ml/kg/día)
3 días 3 250-300 80-100
10 días 3,2 400-500 125-100
3 meses 5,4 750-850 140-160
6 meses 7,3 950-1100 130-155
9 meses 8,6 1100-1250 125-145
1 año 9,5 1150-1300 120-135

  • Necesidades de energía
    El lactante tiene grandes necesidades energéticas a causa de la gran pérdida de calor a través de la piel, por su metabolismo más vivaz y su mayor velocidad de crecimiento.
    Actualmente, los principales organismos internacionales coinciden en señalar que las necesidades energéticas oscilan entre 110-120 kcal/kg/día para el primer semestre, y entre 100-110 kcal/kg/día para el segundo semestre y alrededor de 100 kcal/kg/día durante el segundo año.
  • Necesidades proteicas y de aminoácidos
    Una de las funciones principales de las proteínas es la formación y regeneración de tejidos, es decir, atender al crecimiento y a la conservación de la masa corporal.
    En el lactante, las recomendaciones se han basado en el contenido proteico de la leche humana, y la cantidad de proteínas que espontáneamente ingiere un lactante sano alimentado con leche materna. En resumen, podemos recomendar desde 1,85 gramos por kilo de peso y día para lactantes de 0 a 3 meses, hasta 1,50 gramos por kilo de peso y día en los lactantes de 9 a 12 meses.
    Las necesidades de aminoácidos esenciales en el recién nacido representan el 40% de los requerimientos proteicos.
  • Necesidades de grasas
    Los lípidos ingeridos a través de la dieta tienen una gran importancia para el crecimiento y el desarrollo de tu bebé ya que constituyen la principal fuente de energía y son además vehículo transportador de vitaminas liposolubles (A, D, E, K). Importantísimo para un correcto desarrollo del cerebro y la retina.

    Las recomendaciones de ESPGHAN para los lactantes en cuanto a cantidad de grasa representan aproximadamente entre el 40% y el 55% de las calorías totales. Sin embargo para los lactantes mayores de 6 meses, las recomendaciones se modifican disminuyendo ligeramente la cantidad de grasas a aportar entre el 35% y el 55% del contenido energético.

 

  • Necesidades de hidratos de carbono
    Los hidratos de carbono ocupan un lugar crucial en el metabolismo de los tres principios inmediatos, siendo la glucosa el elemento central.
    El lactante alimentado con leche materna durante los primeros meses de vida recibe aproximadamente 7,4 g de lactosa por 100 ml, azúcar mayoritario en la leche materna. En el caso de administrar una lactancia artificial, es importante que estas fórmulas contengan cantidades de lactosa próximas a las aportadas por la leche materna.
    Los aportes de azúcares al lactante, según ESPGHAN, deben ser de 5,4 a 8,2 g/100 ml. Durante el primer trimestre debe recibir exclusivamente lactosa y sus monosacáridos, glucosa y galactosa. A partir del sexto mes ya se puede introducir en su dieta, de manera paulatina, almidones y fructosa.
  • Necesidades de vitaminas y minerales
    Las vitaminas son nutrientes esenciales necesarios para el funcionamiento del organismo, su crecimiento y desarrollo. Todas ellas deben ser suministradas a través de la dieta.
    Los requerimientos vitamínicos del lactante están sujetos a grandes variaciones dependientes de la edad y de las características constitucionales y ambientales.
    Los requerimientos minerales del lactante han sido objeto de estudios muy variados y con resultados bastante dispares. En la siguiente tabla se detallan estas necesidades según la Academia Americana de Ciencias.

REQUERIMIENTOS DIARIOS DE MINERALES*
Edad Calcio
(mg)
Fósforo
(mg)
Magnesio
(mg)
Hierro
(mg)
Cinc
(mg)
Yodo
(mg)
0-6 meses 360 240 50 10 3 40
6-12 meses 540 360 70 15 5 50
1-3 años 800 150 150 15 10 70

* Food and Nutrition Borrad, Nacional Academy of Sciencies-Research Council. Recommended daily dietary allowances
EE.UU., 1980.

3. LA ALIMENTACIÓN DEL BEBÉ DESDE SU NACIMIENTO


a. Leche materna


La leche materna cubre todas las necesidades básicas de crecimiento del lactante sano hasta los seis meses de edad y constituye el modelo a seguir para la composición de las fórmulas industriales. La OMS y las Administraciones Sanitarias recomiendan informar a las mujeres embarazadas sobre la superioridad y beneficios de la leche materna. La leche materna es más que un alimento, es un sistema nutricional completo, adaptado al crecimiento y desarrollo del lactante, que varía su composición a lo largo del tiempo de lactancia.
Durante los primeros días, la secreción láctea presenta unas características especiales constituyendo el calostro, que aporta menos calorías que la leche madura y contiene mayor concentración de sodio, cloro y potasio. Es además hiperproteico con respecto a ésta, a expensas fundamentalmente del aumento de inmunoglobulinas que constituyen una fuente de defensas para el recién nacido. Factores críticos que influyen en la lactancia. Se resumen en los siguientes puntos:

1. Intencionalidad de la madre de dar el pecho.
2. Posición del bebé.
3. Precocidad del inicio de succión.
4. Libre demanda.

1. Intencionalidad de la madre de dar el pecho.

Para que la lactancia natural se inicie y se establezca debidamente, es necesario que durante el embarazo y el puerperio las madres cuenten con el apoyo activo no sólo de sus familias y comunidades, sino también de todo el sistema de salud que les asiste. Lo ideal sería que todos los agentes de salud con los que entra en contacto la futura madre estuviesen realmente interesados en promover la lactancia natural, facilitando la información oportuna y los consejos prácticos de cómo mantenerla.
El bebé se desarrollará mejor sólo si la madre desea realmente amamantarle y está feliz de hacerlo. Dar de mamar a un niño sólo por creer que esa es la obligación de una madre, no resultaría en absoluto conveniente para el bebé.
Si la madre ha decidido dar el pecho a su hijo está eligiendo el alimento ideal para su crecimiento y desarrollo. La leche materna es la mejor alternativa para los recién nacidos durante los primeros 4-6 meses de vida.
Es un líquido que tiene la ventaja de ofrecer protección frente a enfermedades infecciosas, tumores, diabetes, obesidad, osteoporosis y cáncer de mama en la madre. Estimula las propias defensas inmunológicas del lactante, reduce el riesgo de alergias y promueve un contacto físico estrecho y frecuente entre la madre y el hijo.

2. Posición del bebé.

Al inicio de la mamada, conviene poner el cuerpo del bebé de cara a la madre con el pezón a la altura del labio superior para que pueda mamar con el cuello recto y no girarlo o doblarlo. En el momento en que el bebé, por el reflejo de búsqueda, abre bien la boca, es cuando hay que apretarlo firmemente contra el cuerpo de la madre.
Las primeras chupadas, destinadas a estimular la secreción de oxitocina, son rápidas y superficiales y afectan a la parte anterior de las mejillas. Cuando la leche empieza a fluir, el ritmo de succión cambia, con mamadas lentas y profundas y el movimiento se centra en la parte posterior de la mandíbula, hasta las orejas.
La extracción de la leche no se produce por succión (vacío), sino por movimientos peristálticos de la lengua, que aprieta hacia arriba exprimiendo los senos galactóforos, situados bajo la areola mamaria. Para que la lengua pueda colocarse bajo la areola, la boca ha de estar muy abierta y el pezón a la altura del labio superior del niño. Se puede ayudar presionando hacia abajo su barbilla con mucha suavidad.
Una posición inadecuada al mamar puede producir síntomas como dolor en los pezones o grietas, que el bebé pida el pecho con gran frecuencia, esté nervioso, intranquilo, llorón, que se pelee con el pecho, o que regurgite o vomite.

3. Precocidad del inicio de succión

Interesantes trabajos realizados en Estados Unidos, Suecia y Canadá aseguran que el inicio de la primera mamada antes de los 60 minutos de vida del niño repercute en una mayor duración de la lactancia. También observaron que el contacto precoz influye positivamente en el comportamiento de las madres hacia sus bebés.
La madre debe conocer las necesidades nutritivas de su bebé durante el período postnatal precoz y estar informada sobre la composición variable de la leche que recibirá su hijo durante la mamada, por ejemplo el cambio gradual de la leche desde el principio al final de la misma. Esto le ayudará a comprender que no debe intentar restringir la duración de las tomas.

4. Libre demanda

La creencia de limitar el tiempo de succión, especialmente los primeros días, para prevenir la inflamación de los pezones es errónea. Estudios recientes demuestran que la inflamación del pezón no tiene nada que ver con la duración de las tomas. El niño deberá mamar todas las veces que quiera y el tiempo que quiera, cuidando siempre que la posición sea correcta y la madre se sienta cómoda.
Cuantas más veces mame al principio, más rápido será el aumento de la cantidad de leche que se produzca. La madre deberá estar tranquila con la cantidad de leche que produce porque es la que su hijo requiere.
Como norma, se puede indicar la mamada de un pecho hasta que el niño lo suelte y en el otro lo que quiera, comenzando por éste otro en la toma siguiente. La producción de leche continúa de modo eficiente tanto de día como de noche.
Las mamadas nocturnas proporcionan al niño una cantidad sustancial de su ingesta de 24 horas. En los primeros días de vida, el bebé consume el mismo volumen de leche durante las 12 horas nocturnas que diurnas, es decir, la mitad del total. Por lo tanto hay que esperar a que tenga hambre por la noche. Saciar este apetito con biberones lleva a la supresión de la producción de la leche de la madre.

b. Lactancia artificial

A pesar de las reconocidas ventajas de la lactancia natural, se dan algunos casos en los que ésta no es posible. Cuando se dan esos casos, la madre puede optar por alimentar al lactante con preparados de fórmula.
Las fórmulas se clasifican, según ESPGHAN, en dos tipos:

1. FÓRMULAS DE INICIO: Son aquellas que cubren por sí solas todas las necesidades nutritivas del lactante sano nacido a término, durante los seis primeros meses de vida; no obstante, pueden ser utilizadas conjuntamente con otros alimentos desde los seis a los doce meses.

2. FÓRMULAS DE CONTINUACIÓN: Destinadas a ser utilizadas a partir de los seis meses conjuntamente con otros alimentos. Según las recomendaciones de la ESPGHAN, su administración puede prolongarse hasta los tres años con ventaja sobre la leche de vaca.

Técnicas de alimentación con leches infantiles

1. El biberón.

Deberá ser de cristal resistente a las altas temperaturas y que permita la ebullición periódica. Estrechos y largos con cuello ancho y escala graduada para que se pueda conocer el volumen de líquido que se va a administrar al lactante.
Deberán ser esterilizados diariamente mediante ebullición durante 20 minutos o bien utilizando los actuales métodos de "esterilización en frío". Una vez usados se lavarán con agua, jabón y una escobilla. Es importante que las superficies del biberón sean lisas para que no sea posible un acúmulo de residuos.


2. Las tetinas.

El mercado ofrece una gran variedad de modelos de caucho o silicona. Deben tener un orificio lo suficientemente amplio para que la leche gotee fácilmente, pero que no salga a chorro con el fin de evitar el atragantamiento. Se lavarán después de su uso con agua caliente y jabón.


3. El cazo medidor.

Viene en cada bote de leche y debe ser enrasado para obtener una perfecta concentración con la medida de líquido en el biberón graduado.
Un exceso de concentración de la leche puede dar lugar a cuadros de deshidratación importantes. Generalmente, la proporción a emplear es una medida rasa de leche en polvo por cada 30 cc de agua.


4. La preparación de los biberones.

Se iniciará después de lavarse cuidadosamente las manos, tomando la tetina y el biberón previamente desinfectados. Se empleará agua hervida (consultar al pediatra sobre las concentraciones de minerales del agua según la ciudad de residencia), que se dejará enfriar hasta los 37º-38º C, para facilitar la disolución con la leche en polvo.
Puede utilizarse también agua mineral sin gas. Es conveniente preparar los biberones antes de cada toma. Si se prepara más de uno deberán conservarse en frío hasta su utilización hasta un máximo de 24 horas.


5. El volumen de las tomas.


Su distribución horaria deberá ser ajustada por el pediatra a las necesidades particulares de cada niño, advirtiendo a la madre que las ingestas señaladas por el fabricante para cada edad son sólo orientativas.
Por regla general, durante las primeras 2 semanas el bebé puede ingerir 8 tomas de 60 cc. Entre la segunda y la octava semana, 7 tomas con 90 cc.
Durante el segundo y tercer mes puede disminuirse el número de tomas a cinco diarias, naturalmente según las peculiaridades de cada niño, siendo el pediatra el que ajustará las pautas.

Edad Medidas rasas ml agua hervida Biberones al día
0 a 2 semanas 2 60 8
2 a 8 semanas 3 90 7
2 a 3 meses 5 150 5-6
3 a 6 meses 6 180 4-5
6 meses o más 8 240 4


La técnica de la lactancia artificial.

Es parecida a la natural en cuanto a las precauciones que se deben tomar: un entorno tranquilo, el niño cómodo, semiincorporado con la cabeza apoyada en el brazo y el cuerpo mantenido por el antebrazo. No dar nunca biberón a un bebé que permanece acostado por el peligro de aspiración. A continuación se ofrecerá el biberón, procurando que la tetina esté siempre llena de leche y no de aire. Nunca hay que obligarle a que se lo termine si él no quiere. Concluida la toma, que aproximadamente durará 15-20 minutos, se le incorporará nuevamente y con unos suaves golpecitos en la espalda se le
facilitará el eructo.
Un problema relativamente frecuente en los bebés, que requiere revisión pediátrica, es el del cólico del lactante. Éste suele aparecer en el primer trimestre de vida y la causa no es bien conocida. Se manifiesta por llanto de intensidad variable, distensión abdominal y encogimiento de las piernas sobre el abdomen.
El llanto suele ocurrir a última hora del día persistiendo alrededor de 3 horas y repitiéndose casi a diario durante un tiempo superior a las 3 semanas. El segundo mes es el de mayor incidencia, pero un cuarta parte de ellos pueden durar hasta el quinto mes de vida.
El tratamiento de estos lactantes es difícil: cada caso debe ser tratado por el pediatra, sobre todo cuando se manifiestan en el niño otros síntomas como vómitos, diarreas o manifestaciones cutáneas ya que pueden ser debidos a una intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.


4. MITOS Y TABÚES

PECHOS MUY PEQUEÑOS. ¿PUEDE ESTE HECHO DIFICULTAR LA LACTANCIA?
Totalmente falso. La producción adecuada de leche depende de dos factores principales: la prolactina originada en la hipófisis anterior que estimula la producción de leche y la oxitocina, procedente de la hipófisis posterior, que permite que la leche producida y almacenada pueda salir. En este proceso no influye en absoluto el tamaño de las mamas, el cual es debido fundamentalmente al tejido graso.

¿INFLUYE LA CONFIGURACIÓN DEL PEZÓN PLANO O INVERTIDO?
Se sabe que, si bien la inversión verdadera del pezón es una situación bastante rara, la pseudoinversión es relativamente frecuente y puede tratarse con masajes diarios de la región areolar, con los cuales se logra una adecuada profusión, incluso de los que parecen más planos o aparentemente umbilicados.
El pezón desempeña un papel poco activo en la salida de la leche. El éxito de la mamada se relaciona preferentemente con la posición más que con la forma del pezón. Además, ésta experimenta cambios durante el parto y el puerperio. Si hubiera en un principio alguna dificultad, puede iniciarse con un sacaleches y posteriormente realizar nuevos intentos cuando se haya producido la leche y los pechos se hayan ablandado.

¿PUEDE LA LACTANCIA MATERNA TENER INFLUENCIA SOBRE LA ESTÉTICA DE LOS PECHOS?
En absoluto va a deformar los pechos. El tamaño y la turgencia de los mismos está más relacionado con el número de embarazos y edad de la mujer que con el hecho de lactar.
También está demostrado que la lactancia no va a competir con el ajuste sexual de la pareja, sino que se observa un retorno más rápido del deseo sexual y mayor tensión erótica que en la pregravidez.

EN EL CASO DE FIEBRE MATERNA, ¿HAY QUE RETIRAR EL PECHO?
En los casos de procesos catarrales con fiebre o diarrea, la leche sigue siendo buena y se debe seguir lactando. En caso de dudas consulte al ginecólogo y/o pediatra.
Prácticamente ninguna enfermedad infecciosa de la madre es motivo para suprimir la lactancia, a menos que por su gravedad se agote la leche. Por otra parte, aunque la mayoría de las drogas administradas a la madre son detectadas en la leche, su concentración en ésta es muy baja y puede despreciarse. Se recomienda que la madre lacte al niño inmediatamente antes de tomar el medicamento.

"CREO QUE NO PODRÉ LACTAR, PORQUE EN EL ANTERIOR NIÑO SE ME SECÓ LA LECHE"
El hecho de que una madre no haya tenido éxito en lactancias anteriores, no indica que vaya a tener un nuevo fracaso en la lactancia de un nuevo recién nacido. La inmensa mayoría de los destetes precoces se originan por malas técnicas de postura y diversos errores fáciles de detectar en un simple interrogatorio. El médico que realiza la consulta prenatal debe examinar los pechos de la gestante con el fin de descubrir alguna anomalía que, aunque no frecuente, atendida a tiempo puede evitar un fracaso injustificado de la lactancia. Se recomienda el bronceado del busto con luz solar, lo que ejercerá una acción endurecedora del pezón que evitará las grietas. No se debe abusar ni del jabón ni de las aplicaciones de alcohol, pues resecan el pezón y lo exponen al agrietamiento. También se debe evitar el uso de cremas y pomadas. El mejor tratamiento es secar los pezones al aire, permitiendo que se aireen durante 15 minutos después de cada lactancia y aplicándose su propia leche para suavizarlos. También se puede colocar un trozo de hielo envuelto en una toalla mojada y aplicarlo sobre el pezón unos cuantos segundos en los casos de dolor.

"CREO QUE EL BEBÉ SE QUEDA CON HAMBRE PORQUE LLORA MUCHO"
El llanto es el único lenguaje que tiene el lactante y es lógico pensar que no siempre lo hace por hambre. Puede suponer una protesta por la necesidad de un pañal limpio, eructar, tener frío o calor, cólicos, sueño o necesidad de arrullo y caricias, o bien sed. Intente descartar todos estos aspectos y si ninguno lo tranquiliza, puede que el niño aún tenga hambre. En este caso, trate de darle el pecho con más frecuencia con el fin de estimular una mayor secreción láctea. Mientras el niño recupere el peso del nacimiento alrededor de los 8-10 días de vida, duerma algo entre las tomas y gane 150-200 gramos de peso a la semana, será señal de que todo va bien.

¿ES NECESARIA UNA SUPERALIMENTACIÓN EN LA MADRE QUE LACTA?
La práctica de animar a comer excesivamente a las madres lactantes es errónea. Una dieta normal, equilibrada, con ingesta de líquidos, agua, zumos y leche es suficiente para llevar una lactancia con éxito. Se debe evitar el consumo de alcohol, abuso de café, chocolate y otras drogas no medicinales.

EN EL CASO DE QUE EL LACTANTE TENGA DEPOSICIONES DIARREICAS, CÓLICOS, MEEORISMO O ERUPCIONES CUTÁNEAS, ¿SE DEBE SUSPENDER LA LACTANCIA MATERNA?
Es una creencia totalmente errónea. El vaciamiento gástrico es más lento con la leche artificial que con la leche materna, porque cualquier vómito o regurgitación, sea de causa orgánica o funcional, se acentúa con la supresión de la lactancia natural. Es normal que el niño alimentado al pecho haga deposiciones frecuentes y semilíquidas, sin que por ello afecte al estado general del bebé ni a su ganancia de peso. El cólico del lactante, cuando se produce por mecanismo alérgico, se acentúa con la lactancia artificial, y las erupciones cutáneas sean de causa alérgica o infecciosa, no mejoran absolutamente nada, incluso se agravan con el cambio de lactancia.

 

B. CUIDADOS ESPECIALES: EL OMBLIGO

Hasta la caída del cordón, en los primeros 7-14 días, éste se debe limpiar dando unos toques con alcohol de 70 grados o solución aséptica indicada por el pediatra, cubriéndolo con una gasa seca, y repitiendo esta operación dos veces al día máximo.
Independientemente habrá que bañar al niño normalmente a pesar de que todavía no se le haya caído el cordón, intentando que no permanezca mucho tiempo sumergido para evitar maceraciones.
Una vez caído el cordón es bueno poner un poco de mercromina (nunca solución yodada) en el ombligo después del baño.
Si se le pone colorado alrededor del ombligo, consúltalo con el pediatra, pues puede que tenga una pequeña infección.


C. PAUTAS DE DESARROLLO

El recién nacido pasa casi todo el día durmiendo tranquilamente, a no ser que tenga "cólicos" y pueda llorar algo. Suele comer cada tres horas, tanto de día como de noche; es recomendable seguir esta pauta para evitar deshidrataciones e hipoglucemias. Entre el 1º y 2º mes la pausa nocturna pasa a ser de unas 5 horas. La primera semana de vida suele perder hasta un 10% de su peso, con lo cual la ganancia no resulta espectacular. Pasadas las primeras semanas el niño gana normalmente entre 50 gr y 250 gr por semana. Pero hay que tener en cuenta que cada niño es diferente y esta pauta no siempre se cumple. Es aconsejable pesarle una vez por semana en la farmacia para ver cómo va ganando.

Si el bebé es una niña, es normal que al cambiarle el pañal es normal que pueda observar la perdida de un poquito de sangre por la vagina. La madre, a través de la lactancia materna, le transmite con la leche hormonas que pueden originar este signo, como ya hemos comentado, es totalmente normal y carente de importancia.
Desde el primer mes y hasta los tres meses suele dormir entre 18 y 19 horas al día. A partir de los tres meses ya es más variable, aunque hasta los seis meses aún siguen durmiendo mucho.

D. VACUNAS (Pulsar para ver el calendario vacunal de la AEP)

E. RÉGIMEN DE VIDA

De 0-2 meses

  • Es recomendable que el niño esté en una habitación aislada, sin corrientes de aire ni cambios bruscos de temperatura
  • Evitar el contacto del niño con personas enfermas
  • Bañar al niño diariamente con una esponja natural y jabón neutro o ligeramente ácido. Sujetar bien la cabeza para evitar que se sumerja en el agua
  • Temperatura del agua: 36 ºC los primeros días y después unos 32 ºC
  • Temperatura ambiental: unos 20 ºC
  • Duración del baño: unos 5 minutos aprox.
  • Cuidar el ombligo y el cordón con alcohol de 70º
  • Cambios del pañal cuando el niño haga deposición o micción para evitar escoceduras. Lavarlo con agua tibia y esponja secándolo bien. Emplear crema hidratante y no usar talco
  • No utilizar bastoncillos para la limpieza de los oídos
  • La ropa interior debe ser de algodón o hilo. Lavar la ropa del niño con jabón neutro y no emplear suavizante
  • Lavar el chupete cada vez que se caiga y hervirlo diariamente
  • Sacar al niño de paseo durante las horas del día siempre que el tiempo lo permita


De 2-4 meses:

  • Baño diario y cambio de pañales cuando el niño lo requiera
  • Paseo diario cuando la temperatura lo permita
  • Desde los dos meses el bebé hará intentos de sujetar y levantar la cabeza y lo irá consiguiendo hacia el tercer mes.
  • A partir de los tres meses el niño permanece más tiempo despierto y ya responde con sonrisas a caricias, palabras y juegos
  • El niño todavía no coordina bien los movimientos oculares por lo que a veces parecerá bizco
  • A partir del tercer mes fijará la vista en luces y objetos
  • Desde el 3º-4º mes aumenta la producción de saliva: es normal, y no se relaciona a la dentición


F. PREVENCIÓN DE ACCIDENTES

De 0-2 meses

  • Es aconsejable que el bebé duerma boca arriba o de lado en una cuna que cumpla los requisitos de seguridad. El colchón debe ser duro. No usar almohada. No usar plástico como cubierta del colchón
  • Evitar sobrecalentar la habitación del bebé. Tiene que estar entre 18-22 ºC
  • No poner adornos como medallas o pulseras al bebé
  • El niño no debe quedarse en casa solo ni con hermanos pequeños ni con animales
  • No coja ni sostenga al bebé si está fumando. No fume en presencia del bebé y preferiblemente tampoco en casa
  • Si el niño viaja en coche debe colocarse en un asiento de seguridad homologado

De 2-4 meses

 

  • La cuna debe estar lejos de la ventana y de los cordones de las cortinas
  • No deje al niño solo sobre la cama, la mesa o el cambiador ya que a partir del 3º-4º mes es capaz de rodar sobre si mismo
  • No deje al bebé solo con hermanos pequeños o animales
  • Mantener fuera de su alcance los objetos menores de 5 cm y cuidado con los objetos que tengan elementos que se puedan desprender
  • No fume con el bebé y si es posible tampoco en casa
  • Si es verano protéjalo del sol


G. VIAJAR EN EL COCHE CON EL BEBÉ

Para viajar en el coche debe colocar al bebé en un asiento de seguridad homologado según la normativa de la Comunidad Económica Europea.
Niños de 0-10 kg (0-9 meses aprox):

  • Cuco para recién nacidos: son totalmente rígidos y van provistos de una red antiproyección o de un cinturón de tres puntos de anclaje. Se colocan en el asiento trasero y en posición transversal. Se sujetan con los cinturones del propio vehículo o con cinturones suplementarios que se venden con el cuco. Su principal ventaja es la comodidad del niño al ir tumbado en su habitáculo normal y la desventaja que ocupa todo el asiento trasero.
  • Arnés seguridad para el capazo: es una estructura que se vende aparte del coche de paseo y sirve para fijar el capazo del coche de paseo al asiento trasero del coche. Tiene las mismas desventajas que el anterior.
  • Silla cesta de seguridad: es una sillita pequeña e inclinada, que recoge todo el cuerpo del bebé. Se puede colocar tanto en el asiento trasero como en el delantero para evitar distracciones. No debe colocarse en el delantero si este tiene air-bag o lo tiene conectado. Debe utilizarse hasta los 10 kg o hasta que el niño quepa. Se coloca siempre en dirección contraria al sentido de la marcha y se acopla con el propio cinturón de seguridad del coche. Colocar al niño en contra del sentido de la marcha ayuda a dar más protección a la cabeza en caso de accidente. Es el sistema actualmente preferido por los fabricantes.