Consejos en la alimentación infantil en verano

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Alimentos para niños en verano

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas nuestra alimentación y la de los más peques de la casa cambia. Nuestros hábitos y rutinas se ven trastocados durante esta época: días más largos, paseos, horarios de nuestros peques alterados, etc. Todo ello provoca que, en muchas ocasiones, el apetito disminuya. Sin embargo, es importante que sigamos manteniendo una alimentación sana y equilibrada, adaptando las preparaciones culinarias al calor. Además, aunque durante la época estival se relajen las rutinas de los niños en la medida de lo posible hay que intentar respetar sus horarios. 

Está claro que con las altas temperaturas a todos nos apetece más beber que comer, también a nuestros hijos. Por este motivo hay que prestar especial atención a su cuidado para garantizar todos los nutrientes en su alimentación durante el verano así como la hidratación que necesita el organismo de nuestros peques.

El aumento de las temperaturas y su riesgo

Como consecuencia de su fisionomía los bebés son mucho más vulnerables a las altas temperaturas que los adultos ya que su cuerpo está compuesto por un 80% de agua. Debido a la llegada del calor se incrementan las pérdidas por sudor, ocasionando posibles deshidrataciones. Entre los síntomas más evidentes está la boca seca, escasez de lágrimas al llorar, piel seca o fría y tener la fontanela, es decir, la parte superior de la cabeza, hundida.

Si tu peque no ha empezado con la alimentación complementaria, puedes añadir un poquito más de agua en los biberones. Si por el contrario, ha comenzado con ella, ofrécele agua en pequeñas dosis cada poco tiempo. Ten en cuenta que durante el verano, más que nunca, el agua debe ser la principal bebida de nuestros hijos.

Comida de verano para niños

Todos necesitamos comer platos menos contundentes con el calor por lo que durante estos meses las frutas y las verduras son nuestros grandes aliados. Pero para los peques, por lo general, estos platos no suelen ser de sus preferidos. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Platos veraniegos más apetecibles para ellos:

  • Elaboraciones más fresquitas: las brochetas de frutas, las cremas y potitos® fríos y los platos más divertidos, llenos de color, seguro que llamarán la atención de tu hijo.
  • Zumos y batidos: son sencillos de preparar, muy refrescantes e hidratan al peque. Debes elegir zumos sin azúcares añadidos, sin colorantes y sin conservantes. Puedes incluso dejarlos en la nevera para que estén fresquitos, aunque tampoco conviene que la temperatura sea excesivamente fría, y dárselos en biberón a partir de los 6 meses. Con todas las vitaminas y minerales que suelen ofrecer son una opción ideal para el verano.
  • Reduce la cantidad de proteínas y grasas: las carnes o los pescados mejor a la plancha o hervidos que fritos. Igualmente ofrece a tu peque más hidratos de carbono complejos como las legumbres, el arroz o la pasta. Con las altas temperaturas como más apetece elaborar la comida de verano para los niños es en ensaladas pero sigue siempre las recomendaciones de tu pediatra.
  • Helados y sorbetes de frutas: pueden estar elaborados a base de yogurt, frutas y leche. Es una divertida forma de que tomen un aporte de energía extra siempre y cuando tu bebé tenga al menos un año. También puedes optar por las prácticas bolsitas de fruta, que son de gran ayuda para introducir nuevos sabores en la dieta de nuestros peques. Además, son tan cómodas y fáciles de manejar, que podrás llevarlas contigo allá donde vayas.

Mantener las rutinas de los niños

Además de la alimentación, el sueño y la actividad física, son igual de importantes para que los niños gocen de la mejor salud. Conviene seguir en verano con cierto orden, manteniendo en la medida de los posible los hábitos a los que está acostumbrado para que se sienta tranquilo. Incluso es posible que el bebé requiera de más atención cuando nota que se están produciendo algunos cambios a su alrededor.

En cualquier caso con los meses de verano disponemos de más tiempo para estar con nuestros peques, por lo que son buenos momentos para estrechar los vínculos afectivos y aprovechar al máximo y disfrutar de cada día que pasamos en familia.

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