Lavados nasales

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Cómo lavar la nariz del bebé

Artículo elaborado por la Dra. Anabel Cristina de la Torre


La respiración de forma normal e inconsciente es nasal aunque también podamos respirar por la boca.

La nariz calienta el aire que respiramos y lo humedece. Además frena la entrada de partículas que no deben entrar al cuerpo.

Los bebés solo por tener mocos en la nariz pueden dejar de comer. ¿Por qué? Porque respiran por la nariz y si tienen mocos tienen que respirar por la boca, por eso al darles la comida pueden rechazarla porque prefieren respirar a comer. También pueden ocasionarles dormir mal o incluso molestias en los oídos.

La mucosa nasal se puede irritar por diferentes agentes como alergenos, virus, bacterias… Estos producen irritación y la irritación produce congestión nasal. También puede producirse la congestión por cambios bruscos de temperatura y por contaminación ambiental.

Cuando estamos ante un proceso que cursa con congestión nasal como los catarros, los lavados nasales son una práctica sencilla, que se tolera bien y muy efectiva.

No solo en estos procesos debemos hacer los lavados nasales sino también, aunque estemos totalmente sanos, como limpieza o para hidratar la nariz.

Se pueden hacer con suero fisiológico o con agua marina. El suero fisiológico es una solución estéril de cloruro de sodio al 0.9%. El agua marina es también cloruro de sodio pero obtenido directamente del mar y luego tratado.

Cuando la solución es superior al 0.9% decimos que es una solución hipertónica.

Para la limpieza nasal se recomienda la concentración al 0.9%. Para tratar la congestión o mucosidad excesiva podemos usar una solución hipertónica.

Existen diferentes formatos: botellas grandes, sprays, monodosis, nebulizadores.

¿Cómo hacemos los lavados nasales?

Ponemos al niño tumbado boca arriba y con la cabeza hacia un lado. Echamos el suero por el agujero nasal más lejano a la cama o lo que es lo mismo, el agujero que queda más arriba.

A veces una sola persona no puede hacerlo y es necesario que se ayude de otra para poder hacerlo bien. Si es imposible y solo hay una persona, debe sujetar los dos brazos del bebé con una mano y con la otra meter el suero (siempre con la cabeza de lado) o envolverle en una toalla para inmovilizarle.

Podemos usar una jeringa o las monodosis directamente aunque a mí me gustan más los sprays o nebulizadores porque con la jeringa podemos hacer daño y con las monodosis podemos dejar el suero en la entrada de la nariz y no más lejos.

Cuando terminamos volteamos la cabeza hacia el otro lado y hacemos lo mismo, administramos el suero por el orificio que queda más arriba.

Consejos para hacer lavados nasales al tu bebé

  • Algunas veces observaremos que sale moco por la nariz tras hacer el lavado y otras no, no os preocupéis porque el suero habrá arrastrado el moco (que se irá al aparato digestivo) y despejado la nariz para que puedan respirar bien.
  • Si lo hemos hecho con spray debemos lavar con agua y jabón la boquilla y secarla correctamente.
  • Cuando el bebé se mantiene bien sentado, lo podemos sentar encima nuestro y hacer el lavado.
  • Si es más mayor se puede hacer de pie.
  • A veces se puede aspirar tras los lavados pero siempre que veamos mucho moco en la nariz y no más de 1-2 veces al día porque las aspiraciones pueden irritar la nariz.
  • El lavado nasal cuando existe congestión nasal se puede hacer todas las veces que se considere necesario al cabo del día para que el niño respire bien.
  • Se debe hacer antes de las comidas para despejar la nariz y que puedan comer mejor y antes de dormir para que respiren mejor durante la noche.
  • Si hacemos el lavado por higiene o limpieza con 1 o 2 veces al día es suficiente.

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