5 recomendaciones para una buena alimentación del bebé en el primer año de vida

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Primeros 12 meses bebé

Para poder organizar bien la comida de nuestro peque durante su primer año de vida es importante conocer las distintas etapas (con sus necesidades características) que existen durante su primer año de vida. Podemos diferenciar principalmente 2 etapas: 0-6 meses y 6-12 meses.

Durante los primeros 6 meses de vida, la leche debe ser la única fuente de alimentación de tu peque. Durante esta etapa la leche le aporta todos los nutrientes (macro y micronutrientes) que necesita para lograr un crecimiento y desarrollo óptimo.

El inicio de la alimentación complementaria supone un gran cambio para tu peque, que va a empezar a experimentar con la comida, probando nuevas texturas y sabores distintos a los de la leche.

El cuándo empezar con la alimentación complementaria suele ser un tema muy controvertido, y muchos te darán la opinión sobre cómo lo hicieron con sus hijos y por qué su opción es la mejor. Sin embargo, hay que tener presente que cada peque lleva sus propios tiempos y el inicio de la alimentación complementaria debes pactarlo con tu pediatra o nutricionista.

Los peques pueden necesitar una fuente de alimentación distinta a la leche materna desde los 4 meses, por eso hay productos infantiles destinados a esta edad. Lo que sí es muy importante es no empezar con la alimentación complementaria más tarde de los 6 meses. Por este motivo, la recomendación de los especialistas en cuanto al momento idóneo oscila entre los 4 y 6 meses.

¿Cómo saber que mi peque está preparado para empezar?

  • Se mantiene sentado y erguido.
  • Muestra interés por la comida.
  • Quiere coger la comida con las manos.
  • Ha desaparecido su reflejo de extrusión (expulsar los grumos que detecta con la lengua)

5 consejos para lograr una adecuada alimentación para nuestro peque:

1. Debes cerciorarte de que los alimentos que le ofreces a tu peque son seguros y de que los estás administrando de manera adecuada.

Durante la etapa infantil la seguridad alimentaria juega un papel clave, ya que debemos asegurarnos de que nuestro peque no está ingiriendo alimentos que pueden suponer una fuente de sustancias tóxicas para él y que puedan perjudicar su desarrollo y crecimiento como los metales pesados (presentes en grandes depredadores como el pez espada o el atún), micotoxinas, contaminantes químicos o residuos.

Si compras alimentación infantil recuerda revisar que el producto que estas comprando es adecuado, buscando las siguientes indicaciones en el envase:

  • Alimento infantil en el caso de purés en formato tarrito como nuestros Potitos® u otros destinados a satisfacer las necesidades particulares de los lactantes sanos durante el destete y de los niños de corta edad sanos como complemento a su dieta o para su progresiva adaptación a una alimentación corriente.
    • Alimento elaborado a base de cereales. En el caso de los cereales destinados a bebés.

Si le haces comida casera, recuerda seguir adecuadamente las prácticas de higiene y seguridad en la cocina para evitar contaminaciones que puedan perjudicar a tu peque. Si tienes dudas sobre seguridad alimentaria puedes consultar nuestro post en el Club Nutribén®.

2. El aporte adecuado de hierro es importantísimo durante esta etapa, sus necesidades son muy elevadas durante este periodo de crecimiento rápido. La leche materna es deficiente en hierro, por lo que debemos aportarlo a través de otras fuentes de la dieta como los cereales o legumbres.

Tu peque va acumulando hierro durante el embarazo, y una vez nace va utilizando esos depósitos de hierro hasta agotarlos. Esto suele ocurrir en torno a los 6 meses, momento en el que comenzamos sí o sí con la alimentación complementaria para suplir las carencias nutricionales de la leche materna durante esta etapa.

3. 500ml diarios de leche a partir de los 6 meses.

A partir de los 6 meses y hasta que tu peque cumpla su primer año, la cantidad de leche que debe tomar es, por lo menos, de 500 ml diarios que se complementarán con otros alimentos como cereales, verduras, frutas, carnes, pescados y legumbres.

4. La introducción de nuevos alimentos debe realizarse de manera paulatina y siempre de manera aislada durante, al menos, 2-3 días para poder relacionar la ingesta de un alimento concreto con una posible reacción alérgica.

Por ejemplo, si le damos a nuestro peque dos alimentos nuevos simultáneamente (melocotón y el kiwi) y nuestro peque tiene una reacción alérgica, no sabremos a qué fruta se debe.

No existe evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alérgicos reduzca o prevenga el desarrollo de alergias, tal y como se pensaba antes.

5. Recuerda que la alimentación de tu peque debe ser variada.

Es importante tener en cuenta que el objetivo de la alimentación complementaria es, a parte de suplir las necesidades nutricionales que ya no cubre la leche, el de incorporar a nuestro peque a la comida familiar. Por ello, es necesario que nuestro peque se acostumbre a todo tipo de texturas (triturados grumosos, purés, trozos enteros…) y no únicamente a una.

Todos los grupos de alimentos son necesarios. La alimentación de tu peque a lo largo del día debe estar compuesta por verduras, una fuente de proteínas de elevado valor biológico (carnes pescado, legumbres…), carbohidratos saludables y frutas.

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